LA MAGA: CUADERNOS NOTEBOOKS

AWAKEN TO THE DREAM - DESPIERTA A TUS SUEÑOS

  • Increase font size
  • Default font size
  • Decrease font size

NUEVAS DE BARTOLINA: TIEMPOS DE PACHAKUTI

E-mail Print PDF

Querida Mamadoc: Según algunas enseñanzas espirituales, los cambios cósmicos relacionados con las profecías mayas están reactivando nuestro ADN – para la ciencia un gran desconocido, a tal punto que los científicos han llegado a considerar que el 80 por ciento es “basura” biológica-, en medio del proceso evolutivo que estamos atravesando en compañía de todos los demás seres vivos, incluyendo a la Madre Tierra. Supongamos que es cierto, porque vamos a necesitar el máximo funcionamiento de nuestras capacidades humanas –el amor, el trabajo, la convivencia, la creatividad, la inteligencia individual y colectiva- para transitar este espacio/tiempo de transformación –el femenino Warmi Pachakuti de nuestros hermanos quechuas y aymaras en los Andes que se inició en 1992- cuando transcurren dos realidades paralelas: el desmoronamiento del viejo mundo y la difícil emergencia del nuevo. Dos arcanos mayores del Tarot: La Torre que presagia el derrumbe de los castillos de arena y de mentiras, y la carta de El Mundo que representa el círculo completo, el gran ciclo que acaba donde empieza; Quetzalcoatl, la serpiente emplumada del templo de Teotihuacan, el Ser Supremo, femenino y masculino, espiritual y material. Así pues, más que en situación -como diría Sartre- estamos, querida amiga, en transición.


El nuevo Pachakuti es también un retorno al lugar de origen, porque el futuro, en la cosmovisión andina, es un regreso al pasado que implica un cambio radical y profundo a todos los niveles: espiritual, social, económico y político. Durante el anterior Pachakuti que comenzó en 1492, la violencia contra las culturas de Abya Yala contribuyó al desarrollo del poder de la Iglesia, de la economía y del Estado en Europa, justamente el mundo a cuyo desmoronamiento asistimos hoy. Actualmente, sobre todo en el territorio español, la resistencia ciudadana adquiere creativas formas que rememoran –a la vez que anuncian- mejores tiempos y miles de personas se organizan en asambleas autónomas donde predominan la democracia directa y el consenso, en rechazo a los modos tradicionales y fallidos instaurados por los partidos políticos y los sindicatos con sus recetas ideológicas aplicables a todos los problemas de la sociedad. Primero fue el movimiento 15M en 2011, exigiendo en la Puerta del Sol madrileña una democracia real; enseguida surgieron las asambleas populares en los barrios y pueblos y más tarde diferentes plataformas y coloridas “Mareas” ciudadanas: amarilla (contra el pago por los préstamos en las bibliotecas públicas); azul (contra la privatización del agua en Madrid); violeta (mujeres por la paz y feminismos sol); verde (defensa de la educación pública); roja (desempleados en lucha); negra (movimiento ciudadano de apoyo a los mineros); naranja (defensa de los servicios sociales); y blanca (defensa de la sanidad pública). Esta última -integrada por médicos, enfermeras, pacientes y personal sanitario en general-, mediante grandes y continuas movilizaciones unitarias, ha conseguido detener algunas medidas impuestas por la Conserjería de Salud de la Comunidad de Madrid –conversión del antiguo Hospital de La Princesa que obligaba a cientos de pacientes a acudir a otros centros masificados para recibir tratamientos, por ejemplo-. Por su parte, la Plataforma de Afectados por las Hipotecas –con unas 100 organizaciones en todo el país- ha alcanzado enorme legitimidad entre la población a raíz de la campaña Stop Desahucios, al lograr impedir algunos de los más de 500 desahucios diarios que la banca ejecuta afectando a familias que no pueden pagar sus hipotecas al carecer de ingresos, obligadas por ley, además, a seguir pagando la deuda después de perder su vivienda: una situación absurda y “criminal” -como la calificó en el Congreso Ada Colau, una de las representantes de la Plataforma-, que ha llevado al suicidio a varias personas. Al respecto, consiguieron también reunir más de 1 millón de firmas para solicitar la aprobación de una iniciativa legislativa popular (ILP) que ponga fin a esta injusticia incalificable; la mayoría del Partido Popular en el Parlamento se negó en principio inclusive a tramitarla, pero el día previsto para la votación dos jubilados se suicidaron en Mallorca y horas después los congresistas se vieron obligados a cambiar de parecer porque la gente estaba indignada presionando en las puertas del Congreso. No obstante, es de esperar que finalmente la iniciativa sea rechazada. En 35 años de monarquía parlamentaria, sólo se han admitido a trámite 4 ILP; el mismo día cuando se aceptó la de Afectados por las Hipotecas, los señores diputados, con la abstención del Partido Socialista, acordaron admitir también la que pretende declarar de interés cultural las corridas de toros en el siglo XXI: así, amiga, actúan estas jerarquías ilegítimas al servicio de los intereses financieros, en un país que se levanta cada mañana con un nuevo escándalo de corrupción sin que prácticamente ninguna institución política esté a salvo. Para el próximo día 23 de febrero –32 años después del intento de golpe de Estado que legitimó la presencia de la monarquía en la transición que entonces tenía lugar en España-, unos 250 colectivos a nivel nacional –mareas, 15M, asambleas de barrio y asociaciones de vecinos, grupos de izquierda, Anonymous, ecologistas, etcétera- han convocado a una manifestación, probablemente histórica, en el centro de Madrid bajo el lema “Contra el golpe de estado de los mercados”, muestra de la unidad, decisión y fortaleza que está alcanzando el movimiento social pacífico, autónomo y democrático.

La resistencia de la sociedad, no obstante, se enriquece cada vez más con iniciativas prácticas, en un intento por perfilar lo que se quiere expresar en la construcción comunitaria de una democracia real, legítima como bien dices tú. Así, muchas asambleas de barrio del 15M han incorporado a sus actividades la organización de mercadillos de trueque, bancos de tiempo y la recogida y distribución de alimentos y otros bienes en asociación con los pequeños comerciantes locales; surgen universidades populares en base al trabajo voluntario de los profesores y la educación libre, monedas locales para estimular la producción y el intercambio a pequeña escala, centros sociales autogestionados, servicios comunitarios de asesoramiento legal, cooperativas y tiendas con un nuevo concepto del consumo, oficinas de apoyo mutuo o campañas en Internet para financiar proyectos comunes e incluso para pagar colectivamente las multas (de hasta 600 euros por persona) que reciben muchos manifestantes en la calle cuando son identificados por la policía: en resumen, iniciativas todas para construir comunidad.

Ojalá la renuncia de Benedicto XVI tenga también algo que ver con los vientos renovadores del Pachakuti –retorno a los orígenes-, si la vemos como una oportunidad inestimable para que comience, al fin, un gran debate mundial sobre la Iglesia, aprovechando esta vez las ventajas que ofrecen las redes sociales. El cristianismo original respondió, sin duda, más a una cosmovisión que privilegiaba la vida comunitaria en auténtica democracia y menos a una religión que desarraiga al ser humano de su comunidad, que le impide “echar raíces”, como diría Simone. La oscura y trágica historia de esta desafortunada metamorfosis está en la raíz de la mayoría de los males que padecemos hoy, desde que el imperio romano tradujo los valores cristianos originales en derecho, propiedad privada y esclavitud del trabajo -lo que llaman los economistas división del trabajo-, para que la Iglesia y las instituciones del Estado tuvieran potestad de definir nuestros cuerpos y nuestra espiritualidad y autoridad para decidir sobre nuestra existencia terrenal. A propósito, te recomiendo ampliamente la apasionante lectura del libro “Tiempo, historia y sublimidad en el románico rural”, del escritor español Félix Rodrigo Mora, publicado el año pasado. El autor ilustra detalladamente la vida en las aldeas de Castilla y en el norte de la Península Ibérica durante la Alta Edad Media, a partir de la información que ofrecen las pequeñas iglesias románicas que aún se conservan en esos lugares; una descripción que echa por tierra sin compasión la fábula de los historiadores acerca del oscurantismo medieval en Europa y la generalización del feudalismo, a la que tanto ha contribuido el marxismo con su errónea interpretación de la historia humana. La vida comunitaria –nos informa- estaba organizada precisamente de acuerdo a los principios cristianos originales recuperados en la región tras el declive del imperio romano, muy lejos de la existencia que pudieran llevar los siervos de la gleba; los restos románicos indican que las personas convivían –el autor utiliza el término “sociedad convivencial” de Iván Illich- en democracia real y en libertad, mediante la práctica de instituciones como las asambleas y los consejos donde se tomaban decisiones colectivas sobre todos los aspectos de la vida social, incluyendo la formación y el mantenimiento de milicias populares para la defensa del territorio; los miembros del consejo eran electos para el período de un año y las mujeres tenían el mismo grado de participación que los hombres. La iglesia la construían y decoraban los propios habitantes de la aldea y servía al mismo tiempo como recinto donde tenían lugar las asambleas y las reuniones del consejo cuyo símbolo de unión era compartir un sorbo de vino en una copa de plata, dada la importancia y la solemnidad que se otorgaba a estas actividades. Se consideraban valores cristianos, además, el trabajo manual, la belleza y el arte, el cuidado de la naturaleza, la música, la alegría, la celebración y el descanso –las actividades productivas se regían según las estaciones, por lo cual durante cuatro meses al año estas disminuían-, la libertad sexual y el erotismo, la rebeldía, la valentía, el esfuerzo y la resistencia a cualquier tipo de opresión, en un tiempo cuando los invasores árabes dominaban muchas regiones de la Península y en otras el poder de la monarquía, de la aristocracia y de la Iglesia romana aún no estaba consolidado: es la razón principal por la cual es posible observar en los decorados de los templos románicos la abundancia de escenas que identifican dichos valores. La sociedad concejil medieval sobrevivió aproximadamente un milenio y desapareció en la Península durante el siglo XIII, cuando comenzó el fortalecimiento de las nuevas instituciones políticas, religiosas y económicas, proceso que requirió la apropiación de la tierra y de los bienes comunes que administraban las aldeas –entonces, sólo el 20 por ciento de estos bienes era propiedad privada-, además del desprestigio planificado del trabajo manual -que otorgaba autonomía personal y proveía de riqueza y bienestar a la comunidad-: las bases materiales de una espiritualidad que nada comparte con los principios religiosos impuestos por El Vaticano. ¡Cuánta complicidad para borrar el pasado¡. Te doy un abrazo y deseemos que el gran espíritu transformador del Pachakuti se extienda pronto en todas direcciones. Feliz día para tí, Bartolina.

 

Last Updated on Wednesday, 20 February 2013 04:50