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AWAKEN TO THE DREAM - DESPIERTA A TUS SUEÑOS

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Desde Panamá; Manuel Castro Rodríguez pide ayuda.

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Si tienes forma de ayudar a este hermano expatriado gracias a las locuras (y los locos) que nos gobiernan, déjanos saber. Yo no estoy en situación de hacer diligencias pero haré lo que esté a mi mano según la propuesta de rescate de Manuel. Gracias.

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Sent: Monday, December 17, 2012 6:31 AM
To: undisclosed recipients:
Subject: Salvar mi vida
Compatriotas, necesito que me hagan el favor de ayudarme a salvar mi vida, para lo cual les pido que divulguen este correo por todos los medios a su alcance y les escriban a las diferentes dependencias de Naciones Unidas, ya que como podrán comprobar al final de este correo el Sr. Christopher Jardine -Oficial Asociado de Protección del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) en Panamá- se niega a brindarme la protección que necesito y merezco según lo estipula Naciones Unidas.
Compatriotas, hago hincapié en que les escribo en busca de la solidaridad moral necesaria para poder obtener la protección de Naciones Unidas que me permita salvar mi vida. No les solicito ayuda monetaria alguna –aunque me apellido Castro, soy totalmente diferente a los hermanos que tiranizan a nuestra patria: en mi familia jamás ha existido un pedigüeño, la forma en que mis padres me educaron fue el ganarme la comida con mi trabajo.
Compatriotas, sí les ruego que divulguen este correo por todos los medios a su alcance y les escriban a las diferentes agencias de Naciones Unidas, así como a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, donde el actual Gobierno de Panamá ha sido denunciado en varias oportunidades.
Hace diecinueve días, en la mañana del 28 de noviembre, fui a las oficinas del ACNUR en Panamá; como no pude ver al Sr. Christopher Jardine, esa misma tarde le escribí el correo que pueden ver al final, donde después del saludo y presentación correspondientes, le expreso al Oficial Asociado de Protección del ACNUR en Panamá:
Desde agosto me dijeron que me comunicara con usted, dada la crítica situación en que me encuentro, pero quise agotar todas las vías existentes en el sistema estatal de Panamá antes de acudir al ACNUR. Desgraciadamente, ya las agoté sin haber recibido una respuesta concreta. Por eso hoy fui a verlo, pero como usted no se encontraba, la señorita María Cristina Terrientes tuvo la gentileza de atenderme.
En el extenso expediente que le entregué a la señorita Terrientes para que se lo hiciera llegar a usted, le explico detalladamente mi situación. En ese expediente se encuentran los documentos que dan fe de los trámites infructuosos que he realizado en el sistema estatal de Panamá, así como los otros documentos que demuestran lo que expreso en la carta de seis páginas con la que comienzo el expediente.
La señorita Terrientes me explicó que ya el ACNUR no puede facilitarme un documento de viaje equivalente a un pasaporte, para poderme ir para otro país donde yo pudiera trabajar, aunque mi vida depende de ello.
La señorita Terrientes me dijo el nombre –que no recuerdo- de una dependencia panameña a la cual yo tengo que acudir para poder resolver mi situación. Tal parece que el estado de desesperación en que me encuentro, impidió que yo le supiese explicar con la suficiente claridad que ya acudí al presidente de Panamá y me ha ignorado. Como le digo en la carta de seis páginas, el presidente Martinelli concentra todos los poderes en sus manos, por lo que no puedo resolver mi situación por las vías existentes en el sistema estatal panameño.
Sr. Jardine, le reitero que estoy sufriendo restricciones alimenticias limítrofes con el hambre, por cometer el ‘pecado’ de guiarme por principios y no realizar ilegalidades en el ámbito académico. Podría morirme de hambre en Panamá, literalmente hablando. Además, dado el comportamiento que ha tenido el actual Gobierno de Panamá, del mismo podría esperarse cualquier cosa, hasta que me deportara a Cuba.
En Panamá todas las puertas se me han cerrado para poderme ganar la vida honradamente, por lo que necesito que una dependencia de Naciones Unidas me ayude.
Aprovecho para agradecerle a la señorita Terrientes su amable atención.
Sr. Jardine, por favor, haga acuse de recibo para saber que ya leyó mi mensaje.
Compatriotas, como pasaron doce días sin que yo recibiera noticia alguna del ACNUR en Panamá -ni acuse de recibo hizo el Sr. Christopher Jardine-, al amanecer del pasado lunes 10 de diciembre, el día en que se celebra el Día de los Derechos Humanos, volví a escribirle porque peligra mi principal derecho como ser humano: mi derecho a la vida.
El 13 de diciembre me respondió el Sr. Jardine; por lo que expresa en su mensaje, me da la impresión que el Sr. Jardine ni tan siquiera se tomó la molestia de leer el expediente que le entregué a la señorita Terrientes para que se lo hiciera llegar a él. Al final de este correo también pueden leer el único mensaje del Sr. Christopher Jardine y la respuesta inmediata que le di.

Compatriotas, les muestro a continuación el inicio de la carta de seis páginas con la que comienzo el expediente que el 28 de noviembre entregué en las oficinas del ACNUR en Panamá:
Ante todo, reciba un cordial saludo. Soy un profesor cubano, opositor pacífico al régimen que tiraniza a mi patria desde hace 53 años. Por este medio le solicito oficialmente al ACNUR que me proteja, dado el estado de indefensión total en que me encuentro, a tal punto que pudiera perder la vida. Le pido al ACNUR que me facilite un documento de viaje equivalente a un pasaporte, para poder instalarme en otro país, dado que:
1- No puedo vivir en mi patria, Cuba, porque estaría en peligro mi integridad física y mental, así como mi libertad.
2- Podría morirme de hambre en Panamá, literalmente hablando, debido a la represalia que sufro desde enero pasado, por negarme a participar en unos hechos que en mi opinión son ilegales en el ámbito académico.
3- No puedo viajar a otro país, por carecer de pasaporte”.
Y procedí a explicarle detalladamente mi situación a la representación del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) en Panamá, adjuntándole los documentos que demuestran lo que expreso en la carta del 28 de noviembre. El que desee ver la carta, solamente tiene que pedírmela.
Compatriotas, al poco tiempo de arribar a Panamá, me percaté de la crítica situación de las universidades en este país que me ha brindado abrigo, y traté de mejorarla; una parte de la sociedad panameña conoce de mis esfuerzos al respecto. Por ejemplo, hace cinco años la Conferencia Episcopal de Panamá tuvo la gentileza de invitarme a exponerle mis consideraciones; durante unas tres horas fueron receptivos a mis reflexiones sobre la crisis de la educación panameña y lo que considero se debe hacer para solucionarla, pero no se ha hecho nada al respecto. Analfabetos funcionales. Crónica de una muerte anunciada fue el primer artículo que publiqué en Panamá -21 de agosto de 2006 en el Panamá América-; después publiqué una veintena de artículos donde continué denunciando la mercantilización del sistema educativo panameño, causante de que en todos los estudios internacionales las universidades de Panamá aparezcan entre las peores a nivel mundial; por ejemplo:
Higher education and training
Quality of the educational system 131
Quality of math and science education 134
Quality of management schools 105
En otro informe la Universidad de Panamá ocupa el lugar 274 entre las universidades de Latinoamérica y el Caribe, mientras que la Universidad de Costa Rica ocupa el lugar 74.
Lo más triste del caso es que no se aprovecha que la mayoría de los que quieren asistir a las universidades pueden hacerlo, ya que desde hace casi medio siglo Panamá creó el Instituto para la Formación y Aprovechamiento de Recursos Humanos (IFARHU)
una entidad estatal que les ha permitido a varios miles de panameños pobres cursar carreras universitarias en Panamá y/o en el extranjero.
Compatriotas, en Panamá las universidades son pésimas desde el punto de vista docente –el ‘método’ de enseñanza más utilizado es que el profesor hace como que enseña y sus alumnos hacen como que aprenden-, pero con una infraestructura muy superior a las de las universidades cubanas, por ejemplo: computadoras, data show –era normal que siempre lo utilizara en mis clases-, acceso a Internet –incluso hasta en el aula-, la mayoría de las universidades con acceso a servicios de biblioteca digital con unos cincuenta mil títulos y todas las aulas con aire acondicionado.
Los poderes político y económico panameños no me perdonan mis luchas para que Panamá tenga el sistema educativo que se merece. Aunque desde enero me he dedicado a buscar trabajo de cualquier tipo, todo ha sido infructuoso: los mercaderes de la educación se niegan a contratarme -de hecho, soy un profesor non grato en el sistema educativo panameño, porque me guío por principios y me niego a cometer ilegalidades- y las otras empresas no contratan a mayores de cuarenta años –debo cumplir sesenta y cuatro años dentro de menos de dos meses, el 7 de febrero.
Compatriotas, desde el 26 de julio de este año estuve dirigiéndome a la ministra de Educación en su condición de presidenta de la Junta Directiva de la Universidad Marítima Internacional de Panamá (UMIP), informándole de la represalia que he sufrido este año -no se me contrató ni en el primero ni en el segundo semestre, a pesar de mi destacada labor- por parte del Ing. Víctor Luna Barahona -desde enero es el nuevo rector de la UMIP-, por negarme a participar en unos hechos que en mi opinión son ilegales, de los cuales le informé por escrito el 4 de octubre de 2011 al Ing. Luna, cuando él ocupaba el cargo de Vicerrector Académico. El 26 de julio le solicité a la ministra de Educación que designase un funcionario para que investigase los hechos ocurridos en la UMIP, que no son permitidos en las universidades estatales de Panamá.
Compatriotas, a continuación les muestro algunas de las cuestiones que el 26 de julio le expresé a la ministra de Educación:
Ministra, ¿cómo fue mi comportamiento en la UMIP durante los dos años que pude impartir clases allí?
1- Nunca falté ni llegué tarde, aunque estuviera enfermo.
2- Dirigido por el capitán José Morató, elaboré el curso que dio inicio a la educación virtual en la UMIP. Estábamos sentados detrás de usted, cuando se inauguró oficialmente la misma. Durante varios meses de 2011, continué trabajando ad honorem en la educación virtual.
3- Elaboré el Programa Analítico de cuatro (4) asignaturas, sin recibir retribución alguna.
4- Le di clases gratuitamente a un grupo.
5- En todas las asignaturas que impartí, les envié por correo a los alumnos un texto actualizado elaborado por mí, a pesar de que dictaba varias materias simultáneamente. Las asignaturas que impartí en la UMIP fueron:
a) Estadística I.
b) Estadística II.
c) Contabilidad.
d) Matemática Financiera.
e) Administración Financiera.
f) Estructura del Transporte Marítimo.
6- Fui el único profesor que les brindó dos horas de consulta semanal a los alumnos, además de asesorar al grupo de primer año de Administración Marítima y a tres alumnas de segundo año de la misma carrera, que participaron en SEBRAE.
7- Hice numerosas propuestas para mejorar la calidad del egresado de la Facultad de Transporte Marítimo. Una de esas propuestas se materializó en un convenio que el Ing. Gustavo Aguilar firmó con la Coca Cola.
8- Fui el único profesor tiempo parcial que trabajó en las comisiones creadas para el diagnóstico y el plan de mejoramiento institucional de la UMIP, con vistas al proceso de acreditación universitaria.
Además, Ministra, soy el que introdujo en Panamá el uso del Excel para la docencia de las asignaturas ‘Estadística’ y ‘Matemática Financiera’.
Compatriotas, desde el 13 de agosto estuve dirigiéndome al presidente de Panamá, denunciando los hechos ocurridos en la UMIP. La ministra de Educación y el presidente de Panamá no me han respondido porque saben que tengo razón. Ellos están violando el artículo 41 de la Constitución Política de la República de Panamá, por el cual “toda persona tiene derecho a presentar peticiones y quejas respetuosas a los servidores públicos por motivos de interés social o particular, y el de obtener pronta resolución”.
La legalidad brilla por su ausencia en Panamá, ya que el 1 de octubre pasado presenté la denuncia correspondiente ante la Defensoría del Pueblo, pero no he recibido una respuesta concreta –deduzco que ello se debe a que el presidente Martinelli fue quien designó a la actual Defensora del Pueblo. El comportamiento de la Defensoría del Pueblo ha sido tan deficiente que ni ha ido a la UMIP a averiguar las razones por las que el Ing. Víctor Luna Barahona no me ha entregado documentos que me corresponden, los cuales se los pedí por correo y mediante solicitud impresa entregada a su secretaria el 6 de julio, por lo que el rector de la Universidad Marítima Internacional de Panamá también está violando el artículo 41 de la Constitución de Panamá.
Compatriotas, les ruego que divulguen este correo por todos los medios a su alcance y les escriban a las diferentes agencias de Naciones Unidas, así como a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, para poder obtener la protección de Naciones Unidas que me permita salvar mi vida.
Muchas gracias.
Manuel Castro Rodríguez.
----- Mensaje reenviado -----
De: Manuel Castro Rodriguez
Para: Christopher Jardine
Enviado: Jueves 13 de diciembre de 2012 12:30
Asunto: Sr. Jardine, me está condenando a muerte
Sr. Jardine, usted expresa: “La misión principal del ACNUR es contribuir a la protección internacional de los refugiados y apátridas”. Sr. Jardine, al negarme pasaporte la tiranía de los hermanos Castro, soy un apátrida, aunque usted se niegue a reconocerlo, por lo que merezco la protección del ACNUR.
Sr. Jardine, le reitero lo que le he dicho en varias oportunidades: “ya acudí al presidente de Panamá y me ha ignorado. Como le digo en la carta de seis páginas, el presidente Martinelli concentra todos los poderes en sus manos, por lo que no puedo resolver mi situación por las vías existentes en el sistema estatal panameño”.
Sr. Jardine, en dos oportunidades acudí al presidente de Panamá. He venido acudiendo a la Defensoría del Pueblo de Panamá desde el 1 de octubre, sin recibir respuesta concreta.
Sr. Jardine, con su comportamiento el presidente de Panamá y la Defensoría del Pueblo están violando el artículo 41 de la Constitución Política de la República de Panamá, por el cual “toda persona tiene derecho a presentar peticiones y quejas respetuosas a los servidores públicos por motivos de interés social o particular, y el de obtener pronta resolución”.
Sr. Jardine, usted me envía a La Oficina Nacional para la Atención de Refugiados (ONPAR) es la entidad del Ministerio de Gobierno y Justicia”. Sr. Jardine, usted desconoce que ese ministerio está violando la Constitución Política de la República de Panamá, ya que ha organizado un Ejército –está prohibido por la Constitución-, el cual ha asesinado a panameños en varias oportunidades –la última ocasión ocurrió en Colón. Sr. Jardine, ¿usted desconoce que ese ministerio ha sido acusado reiteradamente de violar los derechos humanos?
Sr. Jardine, como finalizo mi último correo enviado hace más de setenta y dos horas: “Si he comprendido bien los documentos de las Naciones Unidas que he leído, tengo derecho a que las Naciones Unidas me ayuden a salvar mi vida, dado el estado de indefensión total en que me encuentro. Para que esa ayuda sea efectiva, la misma no puede continuar demorándose, dado que cada día que pasa aumenta la probabilidad de perder mi vida”.
Sr. Jardine, con su respuesta usted me está condenando a muerte.

De: Christopher Jardine
Para: This e-mail address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it
Enviado: Jueves 13 de diciembre de 2012 11:39
Asunto: Re: Reitero solicitud al Sr. Jardine, por favor

Estimado Sr. Castro,

La misión principal del ACNUR es contribuir a la protección
internacional de los refugiados y apátridas además de buscar soluciones
duraderas a su situación. El propósito del ACNUR es asegurarse de que
cada persona que haya huido de su país de origen o residencia habitual
debido a fundados temores de persecución, pueda ejercer el derecho a
solicitar refugio y recibir protección internacional.

La Oficina Nacional para la Atención de Refugiados (ONPAR) es la entidad
del Ministerio de Gobierno y Justicia, que está a cargo de la
coordinación y ejecución de las decisiones que tome la Comisión
Nacional de Protección para Refugiados, así como de los programas de
atención y protección a los refugiados.

La persona que ha llegado a Panamá, o que se encuentra en las fronteras
del País, y que necesita protección internacional, podrá presentar ante
la ONPAR su solicitud de protección.

Atentamente,

Christopher Jardine
Oficial de Protección Asociado

>>> Manuel Castro Rodriguez < This e-mail address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it > 12/10/12 1:45 PM >>>


Sr.
Christopher Jardine

Oficial Asociado de Protección.

ACNUR.



Respetado Sr. Jardine:



Como usted conoce, la protección de los derechos humanos a escala
mundial alcanzó
su máxima expresión un día como hoy, el 10 de diciembre de 1948, cuando
la
Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Declaración Universal
de los
Derechos Humanos. Hoy, 10 de diciembre de 2012, se cumplen doce días que
le solicité ayuda -en
su condición de Oficial Asociado de
Protección del ACNUR en Panamá-, para evitar que peligre mi principal
derecho como ser humano
–mi derecho a la
vida-, pero usted ni tan siquiera ha hecho acuse de recibo, a
pesar de que le pedí explícitamente que lo hiciese.



Sr. Jardine, ¿es tan difícil de comprender que me encuentro en un
estado de indefensión total? Tal parece
que no he sabido explicarle que cada día que pasa aumenta la
probabilidad de perder mi vida.



Sr. Jardine, le expreso en el correo que le envié hace doce días:



Ante todo, reciba un cordial saludo. Soy un profesor cubano,
opositor pacífico al régimen que tiraniza a mi patria desde hace 53
años.



Desde agosto me dijeron que me comunicara con usted, dada la
crítica situación en que me encuentro, pero quise agotar todas las vías
existentes en el sistema estatal de Panamá antes de acudir al ACNUR.
Desgraciadamente, ya las agoté sin haber recibido
una respuesta concreta. Por eso hoy fui a verlo, pero como usted no
se encontraba, la señorita María Cristina Terrientes tuvo la gentileza
de
atenderme.



En el extenso expediente que le entregué a la señorita
Terrientes para que se lo hiciera llegar a usted, le explico
detalladamente mi
situación. En ese expediente se encuentran los documentos que dan fe de
los
trámites infructuosos que he realizado en el sistema estatal de Panamá,
así
como los otros documentos que demuestran lo que expreso en la carta de
seis
páginas con la que comienzo el expediente.



La señorita Terrientes me explicó que ya el ACNUR no puede facilitarme
un documento de viaje
equivalente a un pasaporte,
para poderme ir para otro país donde yo pudiera trabajar, aunque mi vida
depende de ello.



La señorita Terrientes me dijo el nombre –que no recuerdo- de
una dependencia panameña a la cual yo tengo que acudir para poder
resolver mi
situación. Tal parece que el estado de desesperación
en que me encuentro, impidió que yo le supiese explicar con la
suficiente claridad que ya acudí al presidente de Panamá y me ha
ignorado.
Como le digo en la carta de seis páginas, el
presidente Martinelli concentra todos los poderes en sus manos, por lo
que no
puedo resolver mi situación por las vías existentes en el sistema
estatal panameño.



Sr. Jardine, le reitero que
estoy sufriendo restricciones alimenticias limítrofes con el hambre,
por
cometer el ‘pecado’ de guiarme por principios y
no realizar ilegalidades en el ámbito académico. Podría morirme de
hambre en Panamá, literalmente
hablando. Además, dado el comportamiento que ha tenido el actual
Gobierno de
Panamá, del mismo podría esperarse cualquier cosa, hasta que me
deportara a Cuba.



En Panamá
todas las puertas se me han cerrado para poderme ganar la vida
honradamente, por lo que necesito que una dependencia de Naciones Unidas
me ayude.



Aprovecho para agradecerle a la señorita Terrientes su amable
atención.



Sr. Jardine, por favor, haga acuse de recibo para saber que ya
leyó mi mensaje.



Sr. Jardine, a mi modesto entender, la labor de todo
funcionario de Naciones Unidas debe estar dirigida a preservar los
derechos
humanos en la medida de sus posibilidades, trabajando en conjunto con
otros
integrantes y dependencias de la Organización. Si he comprendido bien
los documentos de las Naciones Unidas que he leído, tengo derecho a que
las Naciones
Unidas me ayuden a salvar mi vida, dado el estado de indefensión
total en que me encuentro. Para que esa ayuda sea efectiva, la misma no
puede continuar demorándose,
dado que cada día que pasa aumenta la
probabilidad de perder mi vida.



Agradeciéndole por
anticipado su atención y la ayuda que Naciones Unidas me dé, queda de
usted,



Manuel
Castro Rodríguez.
Last Updated on Monday, 11 February 2013 16:30