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AWAKEN TO THE DREAM - DESPIERTA A TUS SUEÑOS

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RESPUESTA GUADALUPANA III. CONSEJOS DE LA VIRGEN EN EL DÍA DEL AMOR Y DE LA AMISTAD

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Consejos de la Virgen en el Día del Amor y de la Amistad.

Sylvia María de Jesús, feb. 14, 1999.

Ya que el Papa a fin de cuentas ha tenido que reconocer que sólo la ´´evangelización´´ de la Virgen podrá ayudarnos a sacar al buey de la barranca (la del 2000), menester es que esa evangelización, dice la Virgen, comience en serio, pero ya. Por supuesto que la Virgen no podía pasar por alto esta oportunidad para declararse una vez más ante los mortales ferviente defensora de la paz y de la misericordia. Para quienes no creen en la Virgen y en sus milagros, dice, que piensen en ella como en una fuerza o entelequia compuesta de todas las relaciones que existen entre los seres vivientes. No es necesario imaginársela como su imagen, aunque lo uno no quite lo otro, igual que amar a ´´Lupe´´ no quite amar a ´´Cachita´´ (cariñoso apodo de la Virgen de la Caridad del Cobre, ´´patrona´´ de Cuba).

Ante todo, el primer mensaje que Ella nos envía es el que tiene que ver con la medicina. Dice que sus yerbas están ahí para que nos curemos con ellas y no para que los gobiernos las trafiquen y mucho menos combatan. Que eso es pecar contra el mismísimo Espíritu Santo pues en ellas residen el principio y el fin del Amor inmaculado. En mis plantas están todos los remedios que la criatura necesita para acceder a su divinidad, para realizar su potencial plenamente humano que es divino también, dice. La susodicha ´´guerra contra las drogas´´ ha de cesar al instante, por lo menos dejar de ser apoyada por todos y denunciada por lo que ciertamente es: otra fórmula que han divisado los unos para expropiar ilegítimamente a los demás de sus bienes físicos y espirituales. Claro que sólo podrá llegarse a un acuerdo si los damnificados (sobre todo los que han ido a la cárcel por ´´crímines consensuales´´* que sólo por una invención tan nefasta como ingeniosa pueden ser considerados como tales) son en alguna medida compensados en relación a los daños sufridos al mismo tiempo que los culpables son exonerados, implícita como explícitamente según el caso: su castigo y maldad vendrá del cielo, no de los demás hombres quienes, casi todos, han colaborado con el crimen: ´´el que calla otorga´´, dice.

Así que el que esté libre de pecado que tire la primera piedra: Perdónense unos a otros, pero ya dejen de pisotearme las flores, dice. Mis flores son las que contienen los secretos y las “vitaminas” para permitirle al alma su elevación: quien conoce sus usos y sus beneficios, quien ha sabido comulgar con ellas, purificándose en cuerpo y alma, difícilmente caerá en un uso pernicioso de lo que menos conviene. El veneno, así como su antídoto, está en mi cuerpo y es mi regalo para todos. El libre arbitrio de cada cual debe determinar por qué camino toma, si por el “camino que tiene corazón” o si por el del “maligno”, que siempre anda por ahí haciendo de las suyas, poniéndonos a prueba. Eso es obra de la decisión de cada cual. Ningún gobierno puede legítimamente interferir en ello. Las plantas que el cielo otorga no nos pueden ser prohibidas. Tales leyes valen infinitamente menos que el papel sobre el que están escritas y han de ser firme y universalmente repudiadas por medio de actos multitudinarios de desobediencia civil, como único remedio a la testarudez y oportunismo de muchos.

Dice la Virgen que ella siente que el Papa vino a México porque, al igual que el pueblo de México y que casi todos los humanos, hay un hambre de Bien Puro, y este Bien es en primer lugar nuestra hambre de la Verdad. Su hambre de Verdad es más que nada lo que ha traído al Papa a México de nuevo: Él busca morir en la Verdad después de haber vivido en la mentira. Y porque él busca morir en la Verdad y porque la ha declarado evangelizadora del próximo milenio, devolviéndole la Palabra tal cual Ella esperaba y le pedía al oído entre los sueños (´´deja ya de estar hablando en mi lugar, es que no escuchas´´ dice que le decía) Ella, ahora, le invita a comer del manjar de sus dioses, para que pueda al fin llamarse a sí mismo plenamente católico y no tan romano ni tan apostólico sino, más bien, un humano ´´católico´´, es decir, ´´universal´´ --aunque, también, por momentos (qué gusto) mexicano, con su sombrero de charro o lo que mejor se le antoje en el instante. Lo particular es vehículo de lo universal así como el cuerpo es vehículo del alma, y cuando el alma vuela el cuerpo busca regresar a su lugar de origen que es la tierra, no pudrirse en el panteón comido de gusanos sino, más bien, comido de gusanos florecer en el jardín del Señor y de la Señora: tanto que les doy y nada quieren devolverme para que yo les siga dando, se queja…. Para cada mal que existe hay un remedio. Pero para que yo pueda ejercer mi magisterio es necesario que las legislaturas observen en su composición el justo balance que instaura mi natural ingenio, toda vez que se respeta lo que por mi proceder se ordena. A saber que:

Obedecer a la naturaleza es un arte de oficio: respetar sus principios y cumplir nuestro destino dentro de sus reglas la única forma de vivir con ´´impecabilidad guerrera´´. La única forma de vivir sanamente. Primero hay que saber observarla. Pero obedecer a la naturaleza no excluye la voluntad de aceptar que el milagro, que es siempre una violación de la naturaleza tal cual la comprendemos (aunque nos equivoquemos), pueda irrumpir y permitirnos comportarnos, no ya como cualquier humano que acaba siendo lobo de su hermano, sino como el Dios para el que la naturaleza finalmente es pura creación y las leyes naturales cómodamente violables: pero una cosa es que sea Dios el que lo haga y otra que sea el ser humano el que viole los principios básicos de la naturaleza. Si es el Dios de la creación el que nos inspira, lo que hagamos estará bien. Seremos parte de esa fuerza que busca realizarse a la luz de la mirada divina. Pero, si es el Demiurgo –demonio disfrazado de Dios—el que nos aconseja, todo lo que hagamos no hará sino empeorar los efectos del Apocalipsis en cuya cúspide el mundo se encuentra, digan lo que digan quienes se niegan a reconocer la situación y lo que se avecina.

Hay dos actitudes posibles ante la catástrofe. Una es que mejor es no hacer nada porque nada se puede contra ella y sólo queda confiar en los milagros mientras se reza o no se reza. Otra es que siempre se puede trabajar por un mal menor, de alguna forma, mientras se reza porque el milagro ayude. La segunda actitud es la que provoca los milagros. Ayúdate y Dios te ayudará. La primera deja al ser humano enteramente a la deriva de lo desconocido y esto, en sí, es fuente de caos y no de serenidad y dominio del momento. Saber qué hacer o qué no hacer, en ciertas circunstancias, desde el punto de vista moral, con todas sus consecuencias prácticas, es lo que importa. Por ejemplo, el canibalismo que casi todos los pueblos en algún momento han practicado. El comerme físicamente a mi hermano puede ser un acto de crueldad o un acto de misericordia. El consentimiento del que se presta a convertirse en alimento de sus hermanos, como en el caso ejemplar de Jesucristo, trasmuta un acto de violencia y de ferocidad en un acto de misericordia y de amor divinos. Lo que importa en este mundo, y en el universo, no es tanto lo que se hace como lo es el modo, motivación y espíritu de lo hecho: el resultado será distinto en su esencia y no ha de caber duda del amor y la justicia inherentes al acto.

Ahora lo que más importa es velar porque las jerarquías que toman las decisiones en medio de circunstancias críticas sean jerarquías legítimas. Una jerarquía legítima tiene que estar compuesta por seres que han llegado a una visión amplia y profunda de la naturaleza de la realidad misma y de la realidad total que encarnamos. No es legítima una jerarquía en la que las mujeres no formen parte crucial de la toma de decisiones. No hay un congreso con legitimidad sin que por cada macho no esté incluida una hembra en las deliberaciones. No habrá sistema judicial ni ejecutivo legítimo mientras las mujeres no conformen el cincuenta por ciento de los cuerpos que deliberan y deciden las cuestiones de más alto alcance para la sociedad y sus miembros. Todo esto es demasiado obvio como para requerir mayores explicaciones y ya muchas de mis hijas están haciendo valer los puntos al respecto. No es posible que el mundo se siga gobernando por medio de decisiones que están siendo tomadas por personas principalmente de un solo sexo quienes, además, ejercen su influencia en el momento en que ellos mismos ya no están plenamente en sus cabales: se acaba de mostrar sobre pantalla que el cerebro del macho se encoge y que sus facultades perceptivas y de adaptación se pierden drásticamente en la tercera edad. Por su sexo y edad, la mayoría de los legisladores pertenecen al grupo de los menos aptos para gobernar, fuera de la infancia más inmadura. Las mujeres por el contrario tienden a florecer de muchas formas con su entrada en la plena madurez.

Es inevitable, justo y necesario, pues, que las mujeres se hagan escuchar y tomen el liderazgo en prácticamente todos los frentes, especialmente las valientes abuelas pues ellas reúnen experiencia y plenitud de todas sus facultades en mayor medida que el resto de la especie. Ellas son las mejor preparadas para decidir cuáles serán las formas más adecuadas de la expresión del respeto que se le deba a la persona humana y a la vida como vehículo para la realización de la belleza, de la justicia y de la verdad –esos distintos rostros del Amor sin los cuales la vida misma no tiene sentido. Contradicción ilegítima e “insustentable” pretender “defenderla” a punta de bayonetas, con bombas y metralletas.

Las obligaciones hacia nosotros mismos y hacia quienes dependen de nosotros son las primeras. Las obligaciones hacia los no-natos son secundarias en relación a ésas, excepto en la medida en que se sirve a la sustentabilidad de la procreación en sí. Sólo de forma irresponsable se niega el fenómeno de la sobrepoblación. Si la riqueza humana que se emplea en fabricar armamentos y en llevar hasta sus últimas consecuencias, con sólo amenazar con ellas, guerras de todo tipo –si toda esa labor humana fuese empleada en garantizar que la tierra sea tratada con respeto, que podamos movernos en nuestros cuerpos como los templos que son de nuestra alma, el aborto desaparecería prácticamente: no sería necesario como lo es ahora. El Papa parece haber olvidado, o no querer recordar, que en la Tierra estamos sujetos a la necesidad y que ésta a veces exige tomar acciones que no cumplen con nuestras aspiraciones ideales pero que son éticamente aceptables si evitan un mal mayor. Un mal menor a menudo es el mayor bien al que podemos acceder.

Pero para que podamos gobernarnos como Dios manda, primero es necesario seguir los consejos que la Virgen nos da tan pronto nos hacemos disponibles a ellos. El buen uso de nuestras plantas sagradas es el primero de sus mandamientos, de los que todos los demás prosiguen pues es gracias a ellas que sabremos realizar nuestro Bien. Tanto el Bien como el mal habitan en nosotros y nuestras plantas nos ayudan a realizarnos, ya sea en lo uno o en lo otro. Ellas facilitan, ellas instruyen. Pero es nuestro don y libertad escoger entre el puro Bien y el mal, que aunque mucho daño haga, nunca es puro o ´´absoluto´´. Sólo el Bien supremo es absoluto y pasa por aquí muy escondidamente. Mal Absoluto no hay sino en efigie y el diablo es un pobre diablo que por mucho que fastidie, acaba por claudicar.

Es por lo que Dios lleva las de ganar. “Al final de los tiempos”, el Bien absorberá el mal, se ha dicho. Es éste el más tremebundo de los misterios, imposible de explicar. Sólo la poesía, en algunos momentos, roza el infinito, lo que no tiene principio ni fin, y que habita, a la vez, dentro del “tiempo” y del “espacio” y más allá de esa dimensión de la conciencia que a veces nos es dado superar gracias a la oración a la que nuestras plantas invitan y conducen.

Para nuestra América la Virgen quiere un gran pacto que una a los pueblos más allá de las fronteras nacionales en unos Municipios Unidos de las Américas, cuyas leyes les den a los seres humanos, a las personas, derechos ciudadanos en todos sus lugares de trabajo y de bien estar: que la ciudadanía sea municipal e intermunicipal a través de las distintas regiones. Éstas han de definirse con base en la geografía, en la ecología y en la historia de las culturas de cada lugar. Lo universal ha de realizarse plenamente por medio del especial canto que cada cultura añade al gran concierto cósmico. Sólo así ha de comenzar a brillar la gran Ciudad que San Agustín soñó en su día, a quien le debemos en gran parte la caída en desgracia del suicidio por motivos más afines a la política y al dañino espíritu de partido de la iglesia oficial que porque éste pueda legítimamente ser considerado un “asesinato de sí mismo” (fallo da se, ver nota marginal). Es éste el tipo de despropósito que se le debe a una burocracia tan corrupta como cualquier otra y poco distinta, en su esencia totalitaria, a la de todos los demás partidos, llámense comunistas, social demócratas, republicanos, o lo que se les dé la gana (sin excluir a los ecologistas).

Donde hay salud, hay belleza. Es ella el índice más espectacular de la salud de la que disponemos. La ética y la estética van de la mano así como la ciencia y la religión a partir del momento en que la filosofía reconoce, y acepta, que es la poesía su más excelsa realización. Ciencia y religión coinciden en el acto poético, en la pura creación. Por eso, dice la Virgen: Amáos los unos a los otros y sed, ante todo, poetas.

Valle de Bravo, febrero de 1999 (Última revisión, febrero 14, 2001).

· Desde el punto de vista jurídico, no puede decirse que exista crimen alguno en actividades en las que es imposible producir el “cuerpo del delito”. La noción de que uno pueda ser su propia víctima y que como tal deba ser protegida de sí misma pertenece al ámbito del pensamiento doctrinal totalitario con el que Roma logró infectar al cristianismo puro desde sus albores. San Agustín, no siempre tan santo que digamos, insistió en conseguir que el suicidio se convirtiera en el equivalente de un asesinato de sí mismo (fallo da se). Con ello aseguraba el fortalecimiento numérico de su propio partido (los partidos, decía Simone Weil, son como “animales de engorda” --sólo el crecimiento de los demás impide el propio crecimiento sin límites). Se prevenía con ello que los adeptos a la iglesia de Roma acabasen con sus sufrimientos en esta tierra a deshora, trasladándose voluntariamente al paraíso que se les prometía (sobre todo si, en nombre de Cristo Rey, se dejaban comer por los leones).

El ámbito de lo público no puede legítimamente interferir en el ámbito de lo privado, así como lo estrictamente privado no puede sin daño irrumpir en lo que es propiamente del dominio público. Veo tres áreas que requieren un tratamiento distinto: el de lo estrictamente público, el de lo estrictamente privado y el que viene a ser como un parte-aguas donde los dos extremos se mezclan, según las circunstancias. Sobre esta base y entendimiento es que la legislación habrá de considerar la materia que le es propia y afinar sus instrumentos.

NOTA FINAL de CONSEJOS DE LA VIRGEN EN EL DIA DEL AMOR Y DE LA AMISTAD: CONTINUARÁ CON UNA EXPLICACIÓN MÁS DETALLADA, ENTRE OTRAS COSAS, DE LAS BASES NO PARTIDISTAS, MAS SI COMUNITARIAS, SOBRE LAS QUE SE APOYARÍAN LOS GOBIERNOS MUNICIPALES, REGIONALES E INTER-REGIONALES BAJO UN NUEVO RÉGIMEN DE CIUDADANÍA MUNICIPAL E INTERMUNICIPAL A TRAVÉS DEL CONTINENTE A ELEGIRSE MEDIANTE VOTO DE REFERENDO --A SABER: SI SE PREFIERE SER CIUDADANO DE UN PAÍS O, EN SU LUGAR, DE UNA CONSTELACIÓN DE MUNICIPIOS DEFINIDA POR LOS NEXOS DE CADA QUIEN CON OTROS SERES Y GRUPOS HUMANOS EN DISTINTAS PARTES DE NUESTRO CONTINENTE Y, EN SU MOMENTO, DEL GLOBO.