LA MAGA: CUADERNOS NOTEBOOKS

AWAKEN TO THE DREAM - DESPIERTA A TUS SUEÑOS

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OUROBOROS, Valle de Bravo, 21 marzo, 1983

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A la memoria, sobre todo, de José Lezama Lima, por Paradiso y su deslumbrante secuela,
Oppiano Licario, piedra de toque de este extenso “derrame interestelar”.

OUROBOROS

I

“La Maga" se fue a viajar sobre una de las legendarias alfombras que desde cuándo la acompañaban, sobre las que se desplazaba por el ambiente siguiendo las órdenes de un sutil encuentro consigo misma:

Espacios siderales, y no un solo espacio... mas siempre el mismo.

Hecatombe del ser.

Catástrofe.

Pero qué bueno

esto

de estar

en un aura magnetizada en el instante

como en un

"por hoy ya no hay tarea --la tarea ya estuvo y

nos fuimos a la playa ("And they all went to the beach.")

No quedaba más que... quitarse las sandalias sobre aquel puerto

soñoliento, abandonado a la luz del espejo solar

en este reino del cielo donde se podía vel[e]ar como arrullados por

un sueño despierto; donde todos los tiempos se hicieron uno y

no importa lo que mi mano hace mientras

i-ma-gi-no... Pero, que no hay palabras,

no las hay. Hay que: esgrimir el cielo que viene a

avisarnos en la ventana, como blasón:

El amantísimo vértigo donde un jardín se alucina,

monesianamente hablándonos el cielo de un Vermeer.

Este estar en el momento que no cesa... Sola la

Beatitud nos colmará...

llenando la tregua del vacío que separa a mi

conciencia de la inmanente presencia:

Naufragio de palabras sobre un astral bosquejo que florea

desde adentro hacia sí mismo: de un estar

Atento, pero ausente...

des-de-ja-mien-to pausado... ¡SATORI

en la ventana iluminada por la

claridad mediterránea de Matisse!

Lo único raro es esta parsimoniosamente pacífica cuajadura del

edulcorante meollo sin rótulo...

Afuera, los ruidos normales de cualquier día.

Adentro, las mismas texturas, actitudes, sólo que

firmemente arraigadas en sí:

molduras del espacio abierto a sí mismo desde adentro

(pero... cuál es el adentro, y cuál es el afuera...).

Le sentiment constant d'un décalage entre parole et être.

(Rezago sin tregua entre palabra y ser...)

Aquí todo está bien, todo es lo mismo, es

Kansas, es la calle Lowell, es . . .

El jardín de Luxemburgo...

Todo se siente igual; la misma sangre en nuestras

venas y un corazón único, palpitante, en el centro de la

Creación

--como alguna vez también una de las tantas

Cubas de mi corazón: Santa María del Mar coronada por sus

pinos una efervescente tarde de fin de temporada y

Comienzo de Terremoto:

Siempre una tarde de domingo...

(Mais c'est déjà l'histoire!...Como decir que, por ahí,

tan sólo iríamos a caer en los triviales chismes de

… ¡la historia!)

Pas de mots, un décalage: (¡Ni hablar!)

Pero... ¿cómo? si el día se anuncia a sí mismo más presto.

Si está centrado en sí como fruta que madura por dentro,

ofreciendo su manjar de viento a nuestro espíritu... al

espíritu reluciente que va nombrándose en pedazos

para al fin inundarnos con fe de gran Sol poniente:

Singular ojo del firmamento que esparce su

red nupcial, plenipotente.

Progresiva luz que se desnombra, que cruje,

precipitándose anónima por su constante despertar en el

Asombro: inigualable asombro de un al fin estarse quieto,

del perro que duerme,

que nos viene a lamer la mano, que nos

siente, ombligo a ombligo aunados en una misma

onda estelar. Fuente manantial de lo que está pre-

sente a sí mismo y olvidado en su abandono.

"Desdejamiento" de la arrebolada conciencia dormitiva:

AUSENTE

Presente-Ausente.

PRESENTE

Un recrearse del espacio en el espacio mismo:

espejeante espacio prendido de sí.

SOBRENATURA. Toda la naturaleza se hace sobrenatura

Aquí, se hace más firme el sueño del despierto...

Y, el que despierta,

¿a qué nuevo sueño al fin se asoma?

¿A qué espacio anexo se abandona?

Naufragio de los tiempos:

espacio suficiente que no busca sino

acontecerse

"presente a su propio presente".

II

O. trajo tres fichas del pasado y las dejó caer sobre un nuevo espacio germinativo:

"Religión, podría decirse, es el término que designa la actitud peculiar de una conciencia que ha sido alterada por la experiencia de lo numinoso". (Karl Jung, Psychology and Religion, New Haven, Yale University Press, 1938.)

"Los libros de Carlos Castaneda resultan hasta la fecha la más osada documentación antropológica de lo real maravilloso americano y responden a ese programa de descubrimiento de lo “real maravilloso” que Alejo Carpentier formulara hace ya algunos años en su prólogo a El Reino de este mundo". (Apuntes para una disertación defendida, aprobada, archivada y olvidada sobre los "problemas de la crítica ante el surrealismo".)

"...una unión reactivadora del mítico, ancestral, Andrógeno --símbolo del ser que ha sido restituido a su unidad primaria; conjunción de lo terrenal y de lo estelar, de lo físico y de lo espiritual, de lo personal y de lo impersonal..."

El poema es una cosa permanente.

Ella se movía en el poema y el poema se

tejía en ella como fuente de brocado sol

poniente. Puente hacia el propio acontecer

transfigurado, inmanente. Una de-sil-va-na

ción de los tiempos: el tiempo recurrente

que canta en la simbólica

fuente.

Carne viva, vibrante, del imantado espacio ilimitado.

Cuerpo que se yergue como una pura imagen del

deseo. Deseo culminado: potente verbo del espacio

consumado en el instante. Instante que se mira

como un lago del recuerdo: Desprendimiento de los

sentidos,

Desdejamiento...

Un deshacerse en las alturas hacia la altura misma. Todos los significados son inmanentes a una presencia única en el espacio figurado; este pululante espacio es su propia forma, deslizándose cual reflejo alado sobre las aguas incandescentes --vaporosas acuarelas de una imagen del mundo más plena; transubstanciaciones de un fluir y refluir de las edades: flujo y reflujo de la entropía donde anidan las esferas de una nueva permanencia...

Si tantas lenguas fluyen en nosotros y somos, más que nada, un cierto sentimiento aquí en el solar plexus del deseo: en esta matriz --infinito seno del placer, de un placer desencarnado que se mueve a través de cuerpos inmersos en la radiante penumbra de nuestra memoria; cuerpos transfigurados por la gnosis en perseverantes módulos de asociaciones, de pensamientos: un acuerdo --si se quiere-- un cosquilleo... este rico fluir de la fuerza vital: Sangre caliente con el recuerdo del amor que fluye de sí mismo hacia sí mismo: MAITHUNA

Y aquí me tienes, demorado varón, como leona enjaulada:

presta a devorar el astro con que se adorna su lujuriante sed de

HOY.

III

El día cuajaba medular en lontananza. El día se

hinchaba al mediodía: Medio - Medio. La médula del

espacio reverberante, pleno, como un poema de

Jorge Guillén. Palpitar de la oración que sólo

acierta a filtrar la algarabía de los árboles me-

cidos por la luz que los sostiene a la vista:

en estos cristales nuevamente despejados.

El Silencio es activo en sí.

Las palabras sólo pueden darle la razón.

Pero el Canto a veces inventa una nueva palabra:

una palabra que sea cierta, un modo de decir que nos

devuelva a nuestro punto originario:

que brote para hacernos cumplir

nuestro destino.

Una puerta bate sobre sí.

Una idea se azota contra sí misma.

Este relucir de las superficies es ya una constante...

Pero, ¿y el cuerpo? ¿qué siente el cuerpo?

El cuerpo es

carne del espíritu que se inventa: es

un decirme a mí misma, una silueta del tiempo

que se nombra: su encarnación.

Y somos, esa perfecta visión del Señor y de su Esposa,

y de la Madre en sí mismos realizados por el Padre:

un Hombre al que siempre la justa palabra acompañó,

por vivir tan despreocupado de ellas, que no dejaba de a-

tinarle al nombre propio de las cosas. Todo lo que hacía

estaba bien, cuando lo hacía... Un hombre que sabía

lo que hacía. Una buena forma de Saber Ser.

IV

"La Maga" cambió levemente de postura. Respiró hondo, muy hondo:

"No tiene por qué haber más de lo que ahora

Soy”.

Se encontró a María de la Cruz crucificada

en la pasión de su trigésimo tercer aniversario,

los ojos más renegridos que nunca,

sordos de desesperación, anonadados:

La casa a su alrededor se derrumbaba;

las paredes, como vencidas, dejaban chorrear el

techo hacia adentro y todos los años de reproches,

de desprecios, de traiciones, brotaban como las

babas de rabia de un volcán de retorcidos

humores -donde el destino, todo lo pasado,

naufragaba en su ocaso.

"Di que la casa ya no está", le susurró la Maga al oído,

"que todo lo pasado se acabó y que habrá que comenzar de nuevo...". Tal como le había entonado a ella aquel legendario brujo con su impenetrable y hechizante mirada de coyote socarrón... Aunque Él, más dramático, añadiera palabras que

no debía repetirle a más nadie “porque tienen demasiado poder"

--razón por la que ella, nunca, lograra memorizarlas con

exactitud, a pesar de que él se las repitiera siete veces

para convencerla, dejando en su memoria tan sólo

el desgarramiento de un conjuro que jamás alcanzaría

a repetir igual:

"Di que la casa ya no está, repítetelo, aún y sobre todo en esas

noches terribles cuando el viento aullará contra el cristal de tu

ventana el lamento de todas tus ilusiones muertas".

(Algo así fue como sonaron las solemnes "palabras del entierro" que la Amiga le pronunciaría a la Amiga en la "crucial" hora de su pasión y muerte --calculado presagio de eventual renacimiento.)

Este es un poema cifrado en el anonimato,

viviéndose en el anonimato de la suprema cláusula n(e)onata: el poema automático supremo, irrazonablemente retrato de sí,

de lo indescifrablemente descifrable en su primer momento.

Aquí estamos, en nuestro "Vallejo" de la lengua menos timorata,

ir/reflexiva: de una conciencia sólo a medias intuida, que de

alguna forma nos espera y nos respalda.

Gracia, perfecto estado de Gracia: todo es la misma cosa,

Ulises, y vale la pena decirlo. Aunque no se entienda, Lezama:

Aunque sólo lo entienda un Oppiano Licario o una Ynaca Eco Licario o tú, oh, María Crucificada, la que conquistarás a fuerza de golpes y más golpes tu verdadero nombre:

MA MIRAVA GAYATRI

(SILENCIO, SAGRADA CANCIÓN.)

V

Aquí en el corazón centro del amor que tiembla en una

rosa: rosa que se abre,

la casa se abre como capullo en flor hacia los confines de un jardín sin tregua. Como fruta madura cuajante de luz la casa se entrega a los pájaros y persigue su vuelo en un movimiento único, acertado...

Y la palabra de nuevo se rompe contra las piedras del viento. ¡No forzarla! Dejadla claudicar...

Pero la palabra vuelve sigilosa, cierta -- responde a esa brillante ausencia en nuestro centro que pide, reclama, presencia.

EL VERBO ES LA PRESENCIA DEL ESPÍRITU,

pensamiento que se piensa en tres tiempos que son un solo tiempo, trinidad de los tiempos... de un futuro que es recuerdo del futuro: brinco (in)mortal de una conciencia que busca

re-a-li-zar-se:

REALIZAR SU PORCION NOVELADA...

El "verbo por la imagen y la imagen por el verbo": lento y presuroso acontecer del tiempo... Placer infinito de un cuerpo catastróficamente metamorfoseado en singular luz. Primordial imagen de otra imagen --de esta placentera agonía de durar…

La casa se revelaba desde adentro

como una proposición de paz con el ambiente.

Este triunfo de la atmósfera, del intenso regocijo

de lo interno en lo de afuera: Inaca Eco Licario,

escucho ese eco de tu verbo en el mío de ahora,

de entonces: ¡Evohé!

Y somos,

una misma proposición de canto rozagante,

de cosquilleo de la sangre: total desprendimiento

... ¡lucidez mortal a Lucifer!

Este intenso regocijo al borde de la catástrofe

nuclear dice: que hay un mejor modo de estar en

los sentidos. Aquí, sobre "el Monte del Olvido",

tu presencia que es presencia de gracia divina

--verbo de luz en la imagen del amor de toda una

vida, de toda una muerte... prosigamos, larga vida

en el beatus: Beatus ille. Allí, ille...BEATA.

Trinitariamente La Maga, María de la Cruz, y

aquella impecable guerrera incondicional: la Virgen Roja.

Todos los nombres son un solo NOMBRE.

Solo mi nombre en tu nombre --más allá de tantos nombres

yo/tú en el hacemos:

el somos del hacemos y el hacemos porque

somos lo que somos, y no otros,

y nuestros nombres serán ciegos

hacia todo lo que no sea Nombre:

lo que unifica, lo que hace del número

un sólo cero. La ciencia del cero

en el imperturbable e in-numérico CERO.

Todos los tiempos nombrándose en un mismo espacio primigenio:

Puro acontecer de lo que es simple ser doliente en su gozo

sosegado, mismamente gozo más allá de lo nombrado, lo que

no tiene nombre, que será, que será, que será ya por siempre

y que no se dice porque es su propio hijo...

OUROBOROS

Del tiempo, del nombre, del espacio,

recogidos los tres tiempos, los tres nombres,

en un mismo y recurrente espacio estacionario:

soplándonos esta inapelable canción que es

el Vivir...

(Para que aprendan a "mamar cielo", vino a deslizarle en el oído

la lúcida sombra de Lezama...)

 
 
  [Valle de Bravo, 21 de octubre de 1983.]

 

Last Updated on Thursday, 21 March 2013 02:52