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AWAKEN TO THE DREAM - DESPIERTA A TUS SUEÑOS

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POSDATA A LA RESPUESTA GUADALUPANA, FEBRERO DEL 2013.

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POSDATA A LA RESPUESTA GUADALUPANA, FEBRERO DEL 2013.*

HAN TRANSCURRIDO 15 AÑOS desde que esta renegada feligresa tratara de compartir sus intuiciones e inspiraciones con el mero-mero de la Santa Sede. Pero los romanos no reciben comunicados de quienes, para ellos, jamás contarán.

Si los reciben probablemente no los lean y, si los leen, más difícilmente contestarán siendo que los buenos consejos poco les importan mientras no respondan positivamente al interés de los más mundanos “intereses”. Como son los de la Banca que manejan, ellos, con la misma honestidad que los demás banqueros del mundo (esperemos que en vías de una pronta desaparición). Al igual que otros de su misma estirpe y temple, Fidel Castro y cia. (re: tanto por su hermano menor como por la CIA) junto a quienes no toleran la idea de haber sido defraudados toda su vida, sometidos a una sempiterna situación desesperada: guardianes de por vida del credo socialista-estalinista fiel “hasta la muerte” a un capitalismo de estado cuyas cúpulas hoy por hoy se revelan a punto de caer, lo mismo bajo el rubro de “democracia representativa” (multi-partidista) como “popular” (bajo el –falsamente-rojo manto del P.C.).

Desde que se “transcribió” como un “dictado” la Respuesta guadalupana, “comunicada” a esta devota de todas las verdades del mundo habidas y por haber, han pasado unos quince años durante los cuales hemos visto surgir cosas que, en mi juventud, a mediados del siglo pasado, jamás se imaginaron (aunque ya se hablaba de contactos extraterrestres que, según nuestros gobiernos, y a estas alturas, jamás tuvieron lugar). Anoche, viendo Huellas del Tiempo (canal 22) contemplaba, incrédula, cómo ha cambiado el mundo durante los últimos 99 años sin por ello haberlo hecho en lo esencial.

Para mí es significativo lo mucho y lo poco, a la vez, que ha sucedido durante esos 100 años desde la Primera Guerra Mundial que, apenas el año próximo (sea que lleguemos al 2014), se cumplirán. Nada como poner, dentro de una perspectiva personal, vivida, el modo -tan espectacular como desastroso desde muchos puntos de vista-- en que los últimos 15-30 años han cambiado la faz de la tierra: como si lo pasado en las últimas diez décadas equivaliese a tanto o más de lo que aconteciera en no ya dos, ni tres, siglos sino muchos, muchos más. Incluso MÁS TIEMPO DEL TRANCURRIDO desde que un Papa renunciara a su magistratura de esa ilegítima jerarquía conformada por los prelados de “La Iglesia”. No la de los verdaderos “católicos” –universales en el claro sentido etimológico del término-- sino la de quienes, además de “católicos”, se proclaman tan “apostólicos” como “romanos”. Tarea no menos difícil ésta que la de ser “revolucionario” e “institucional” a la vez, según la auto-definición del PRI.

Qué ha cambiado y qué no desde que mi intuición mariana y profética se apoderara de mí allá por el año 1999 cuando una nueva hecatombe se anunciaba con aquello, ya olvidado hoy, de un dígito no contemplado por los ingeniosos creadores de la comunicación actual… como si el 2000 no fuera a llegar jamás… Al igual que todos, me sentí aliviada de que las cosas siguieran igual después de la media noche del año nuevo 2000 y ha sido éste otro de los no-eventos anunciados que nos han hecho confiarnos de que lo peor que nos vaticinan no sucederá, en nuestro tiempo al menos. Pero, a pesar de que mucho sigue igual en apariencia, lo que viene madurando en el tiempo nos pone una vez más a las puertas de un colapso prácticamente total de lo conocido y en medio de la emergencia de lo que sólo en nuestros sueños más osados hubiéramos previsto: y ni así.

* * *

Desde que me dispuse a redactar esta “postdata” ya se sobrevino el espectáculo de una Iglesia Romana decapitada… Papam non-habemus… Y los cardinales piden leer los vatileaks antes de ponerse a decidir a quién poner en lugar del último de ellos como otro usurpador más del puesto del mismísimo Jesucristo sobre la tierra. Por primera vez en más de medio milenio, entonces, nos encontramos ante un Papa que reconoce que no puede con el paquete. Realmente se tendría que ser Cristo sobre la tierra para poder con él. Qué haría Cristo en semejante disyuntiva. Con suerte, en lugar de rezongar contra la madre se acercaría a ella y le diría: “Madre, pero ¿qué es lo que se puede hacer en medio de semejante enredo? Llevan siglos dejando que los usureros se despachen a gusto dentro del mismísimo templo! ...Mis propios representantes sobre la tierra se hacen cómplices del desmadre!”

Y la Madre, eternamente compasiva y providente, se tornaría hacia Roma con las siguientes palabras --o con otras bastante parecidas—dirigiéndose a los cardenales pero, sobre todo, a cuantos se proclaman “católicos” sin por ello excluir a ninguno de los tantísimos quienes, sin llamarse a sí mismos católicos, quisieran sentirse plenamente orientados hacia el bien y la verdad –ese bien y esa verdad que siempre serán universales y que a todos atañen por igual.

Y diría así:

Postdata María bastón en mano.

María Gracia Plena:

Gracias hijo por pasarme el bastón justo en el punto crítico de esta historia de holocausto y perdición. Para hablarles de una vez por todas a los fariseos y usureros –a ésos que tú en tu momento lograste echar del templo (aunque sólo, habrá que decirlo, simbólicamente…).

Dos mil años han pasado y quienes dicen seguir tu ejemplo se han convertido ellos mismos en usureros malévolos, traicionando la visión que tantas veces, bajo distintos nombres, has ido a compartir con los humanos en ese reino temporal que nos invoca, día y noche, con plegarias y cantos.

Ahora como entonces los más ruines intereses han hecho volar los fundamentos de la cristiandad que, con sempiterno cinismo, pretenden encarnar. La violencia que ejercen resulta descomunal y confunden el infierno con la tierra y con todo lo normal. De tanto desafiar los instintos naturales acaban por tergiversar lo que no tendría por qué pedir disculpa alguna ante el Amor, siendo ello de lo bueno lo mejor. Esto es y será así mientras la libertad no deje de ser su inspiración para que, ni por un instante, el deseo de dominio lo pervierta y traicione.

Dominar, envilecer y rebajar es el emporio del demonio y la tentación a la cual cada uno, cada una, habrá de hacer frente sin cesar. Tal como tú mismo, hijo, tantas veces has hecho en tus frecuentes y agobiantes encuentros con el infeliz “cojuelo” --siempre atento al menor desliz.

En medio del enredo de ideas a las que las palabras han llevado a los hombres, lo principal sería hacernos a la costumbre de platicar con esas palabras cuya sola presencia basta para recordarnos a nosotros mismos quiénes realmente somos desde nuestra crucificada humanidad maltratada. El Cristo como un solo cuerpo de humanidad torturada, triturada.

Lo que llaman el Día de la Mujer ha transcurrido con una Iglesia Católica, Apostólica y Romana descabezada –tan asustada como las hordas chavistas ante la inevitable muerte del caudillo adorado: encarnación de una divinidad secular sazonada en el jugo, el caldo de esa religión igualmente secular del jefe de estado llámese-como-se-llame: “Comandante en Jefe Ordene: Eres mi alma” le gritan, a través de la muralla de silencio inerme, a este último osado en querer hacerse pasar por Dios –un Dios nuevo sobre la Tierra mediando los más monstruosos extravíos, perdidos en ese oscuro recinto donde el yo y el tú se cubren de ilusión. Los desvaríos de las vanas ilusiones que como sombras se retuercen contra el muro de la caverna en la que se gesta la confusión.

Me das el bastón en el mejor momento y me pones en la boca las palabras que se desprenden de tu queja en medio del asombro más total. Todas esas fechas –celebraciones, conmemoraciones, cónclaves y levantamientos convergen en un punto ciego que todos quisieran hallar como llave maestra al enigma de qué hacer para que el mundo, y no ya el Vaticano, sobreviva a los estragos del pecado fundamental, original, que consiste en dejar que los medios sean tratados como si fueran el fin en sí de todo –algo con lo que sólo el Amor Divino – Dios—puede cumplir.

Esa violación al principio fundamental de no atribuirle a lo que es simple medio el papel de ser a la vez depósito de valor en sí, resulta en un verdadero sacrilegio contra el Espíritu Santo y no ya en un simple pecado: es eso lo que significa permitir que el dinero sirva como depósito de valor. Así, en lugar de fungir honestamente como medio de intercambio, el dinero se convierte en un veneno para la preservación de todo valor.

Qué aconsejar a parte de pedir que se condene de una vez por todas y deje de practicarse –que con la sola condena no basta- la deleznable usura que durante siglos la Iglesia reconoció como anatema a su bondad y honestidad. Así que lo primero ahora sería:

Un Vaticano Ecuménico donde, además, el balance complementario de los géneros se vea respetado, comprendido en todo su esplendor y complejidad: un espacio universal abierto a la presencia de todas las lenguas y sus innumerables formas de oración. Una Iglesia desinstitucionalizada, desestatizada, por medio de la cual los dineros circularán como medios abundantes para intercambios justos y necesarios, sin jamás convertirse en el mayor impedimento para los mismos.

El dinero usado como almacenamiento de valor para un futuro incierto es contraproducente ya que la mayor inseguridad pasada, presente y futura proviene del mismo esfuerzo por asegurar que lo que no se puede guardar sobreviva, de alguna forma, sin que, al hacerlo, se prive de todo bien a los seres en general.

Muchos son los símbolos que nos confunden y matan. Mucho se habla de los “derechos” y algunos de los más puros, que frecuentemente son los más ingenuos, pretenden defender los “derechos de la Madre (Naturaleza)”… como si los seres humanos no fueran parte de ella. Si bien es cierto que también se han convertido en su mayor problema a la vez de no dejar de ser su mayor esperanza. La esperanza de un nuevo día en el que la libertad no se verá coartada por leyes que violan sus principios más básicos y toda su verdad.

Pensar y orar por lo que se necesitaría como “Papa” para que el mundo despertara plenamente a sus sueños… en lugar de sucumbir en el olvido.

[Aquí un segmento del “dictado” que emergió en inglés en lugar de español, traducido por la transcriptora.]

Hombres y mujeres no pueden, no deben, seguir siendo tratados según fórmulas que dañan la supervivencia de las especies; las sociedades más felices de hecho parecerían ser aquéllas pocas en las que alguna variedad del matriarcado subsiste en medio del colapso disparejo de conjuntos sociales profundamente trastornadas por la mentalidad unisex, parte central ésta de la disfuncionalidad que producen los enmarañados intereses “patriarcales”: todo ello en perjuicio de las sutiles pero muy significativas y poderosas diferencias entre géneros cuya relativa igualdad social se ha observado antropológicamente a través de sociedades tradicionales (de subsistencia) que operan dentro del marco de opuestos armonizados entre sí.

Los seres más sanos son ésos que bailan la danza entre opuestos armoniosamente entretejidos. Ante tantos cataclismos, amenazas a la supervivencia de las especies, parecería que la “Madre” por la que ruegan, especialmente “a la hora de nuestra muerte, Amén”, busca formas de balancear la excesiva proliferación que podría llevar a la extinción. Lo cual no quiere decir que el planeta no podría sostener en su cuerpo incluso el doble de humanidad existente, bien alimentada y relativamente feliz, si tan solo se emplearan una comprensión y tecnología adecuadas, no más que el puro sentido común: ¿una justa medida de humildad, digamos?

Sólo cuando el dinero cese de crear problemas veremos el tipo de ciencia entrar en juego que el planeta y todos sus habitantes, sus criaturas, requieren. Un interés negativo tendrá efectos benefactores sobre todo cuanto vale la pena preservar y permitirá la desaparición de cuanta cosa no, liberando así las energías creativas de todos los seres vivos en su camino hacia la ¡Casa! i.e., en su trayectoria hacia ese Centro que está en todas partes y cuya circunferencia no tiene lugar. Pensar en el átomo en su más plena y vacía incomprensibilidad –la materia como una versión sólida del sueño cuya corporeidad lo mismo está en todas partes como en ninguna. El ir y venir entre estar despierto y soñar –los muchos modos de soñar, el sueño lúcido, el sueño que se encuentra tanto dentro del sueño como fuera de él. Ningún mundo de consenso común jamás logrará borrar el sueño; pero, podría ser que los sueños de Aquél-que-no-puede-ser-nombrado re-confeccionará la Materia sin privarla de su misterioso rastrojo.

Cuando las cenizas regresan a las cenizas y el polvo al polvo, qué es lo que está ausente sino el alma. Ninguna mayor prueba de la eterna presencia de Dios que un cuerpo del cual el alma se ha ausentado. Es lo que sucede con el alma, ese singular soplo del Espíritu Santo, que le otorga a la materia su palpitante masa carnosa y su rebote y rozagante esplendor. Todo lo que muere mientras vive es un prodigioso campo de interacciones que mantiene en movimiento la belleza de las esferas. La ausencia del alma reduce a la materia a lo que la materia es: alimento para otra materia. En tiempos de devastación comer el cuerpo de nuestros hermanos es permitido pero sólo mientras que el que come de ellos esté dispuesto a darle de comer a sus hermanos y hermanas, hijos y amigos. Ante el amor todo es puro y no tiene por qué ser considerado pecado.

La mejor preparación para la vida es la preparación para la muerte. Considerar a una persona “vida” que ha de defenderse a toda costa de la muerte es un pecado contra el Espíritu Santo. Puesto que la muerte es el portal hacia el más allá eterno, incluso si en términos de la relojería mecánica no dure sino unos pocos minutos o segundos mecánicos. Un minuto mecánico, al igual que el átomo, posee dimensiones más allá de la imaginación de tantas criaturas que ahora se aferran a imágenes irrelevantes (y dañinas) de “Dios sobre la Tierra”. Realizar la Muerte y el Renacimiento en el Ahora es lo que las criaturas humanas están llamadas a conocer, pero las PLANTAS SAGRADAS de la Madre que encierran en sí mismas el secreto de semejantes conversiones están siendo puestas a obtener ganancias monetarias: vendidas por dinero. Los efectos de la prohibición están entre los más insoportables pecados contra el Espíritu Santo.

En tiempos cuando el bien común resulta más que nunca posible, a la gente se la obliga a obedecer “leyes naturales” que casi universalmente son sentidas como enteramente anti-naturales. La avaricia no es una pasión natural en un mundo de abundancia, y un mundo de abundancia es lo más natural si todo lo que los seres humanos como tales conocen fuera puesto a buen recaudo. El conocimiento no es solamente información sino información que busca encarnar en una más perfecta versión de sí misma. Las hermosas formas de la verdad abundan en una flor tanto como en un poema: un momento en el que lo que emerge se revela en el instante, en un parpadear, sustentándose en los ritmos de esa oración callada que es el poema, en lo que el amor se torna –un recordatorio claro de lo que realmente es.

[Final del segmento en inglés.]

Lo que nos convendría a todos los humanos de todas las tradiciones religiosas y políticas --sin excluir a los ateos con sus religiones laicas (como ese “socialismo” que supuestamente llevaría al “comunismo” ideal) sería que el cónclave dejara por delante la posibilidad de un Vaticano reinvestido como un territorio “etimológicamente” católico, i.e., universal, centro ecuménico de todos y de todas y que, al mismo tiempo, aquel JUBILEO que desde cuándo debió tener lugar al fin se hiciera realidad. Pues Jubileo es el clamor que las masas hambreadas y desalojadas querrán escuchar, vociferar: ¡JUBILEO AHORA!, clamarán, y JUBILEO TENDRÁN. ¡Que ya es hora!

Un mundo sin eso que llaman dinero, que no es lo mismo que proponen quienes sí saben (ésos que además de “información” disfrutan del sano juicio de los AMOROSOS) permitirá, en la mayor medida posible y dadas todas las vicisitudes que la condición natural implica, eliminar las principales causas de la infelicidad y la miseria humanas (no ya de la bendita pobreza sino de la maldita miseria) que aquejan a la humanidad a través del planeta. Donde la escasez que aflige a la mayoría asegura la abundancia de unos pocos inmersos en las infinitas mentiras generadas por su descabellada utopía –la misma que sólo les traerá males infinitos a cambio de bienes finitos, tan perecederos como ellos mismos siempre han sido y serán. Peor que finitos, tan inasimilables como de difícil destrucción-- igual que el plástico, los OGM, las radiaciones nucleares y cuanta cosa hay. Incluyendo unos rayos solares cuya intensidad abruma.

Desde la última intentona por hacer escuchar el clamor de una Virgen azotada, llorosa, en vista de la forma irrespetuosa y aprovechada de explotar sus plantas más sagradas, las políticas de estado dictadas por los banqueros usureros siguen su ominoso curso en boga.

Permitir los OGMs pero no el uso de la dulce yerba de María es otro pecado más contra el Espíritu Santo. Ser beneficiario del régimen de la usura, ser un usurero más, es lo que ningún prelado cristiano se puede permitir. Mejor: Es lo que no se le puede permitir a nadie, menos aún a un susodicho “cristiano”. Los cristianos por principio no pueden condonar la usura y, en toda justicia, deben insistir en que el Jubileo es la única salida justa y coherente a deudas que no podrán ser pagadas jamás. Aquí sí que se está ante una forma de canibalismo despiadada que requiere ser eliminada. Pues no hay vuelta que darle a la urgencia de que la Iglesia como institución deje de ser cómplice de los banqueros y de los ejércitos que se apropian de la riqueza para convertirla en miseria.

¿Por qué será que la vocación de pobreza no produce miseria pero la vocación de riqueza sí? Tratando de deshacerse de la pobreza (sustentable) sólo han creado miseria (insustentable). Y la riqueza, para concentrarse en lugar de distribuirse, necesita crear al menos una semblanza de escasez. De lo contrario, el interés desaparecería de préstamos poco necesarios en una economía de “libre mercado sin capitalismo”, tal cual han propuesto hace ya no menos de cien años algunos sólidos críticos del fenómeno del dinero usurero, ése que ha llevado al pandemónium actual. [Entre ellos, Silvio Gesell, otro europeo-argentino como resultara ser el nuevo Papa recién investido, justo mientras se transcribía esta Postdata a las primeras propuestas de la Virgen que fueran publicadas, desde hace un buen rato, en la sección de Epístolas y ensayos, www.mama-doc.com bajo el título general de Respuesta guadalupana I-IV.]

Semillas, lenguas, el don. Así como las semillas son la memoria viva y fehaciente de las incontables especies de la creación, las lenguas que se hablan vienen siendo como las semillas que van tejiendo el vibrante entramado de las culturas. Las semillas, como las lenguas, son parte de la riqueza heredada de todas las generaciones que vinieron antes. Deben ser tratadas y pensadas como un don, como un regalo de todas las generaciones que precedieron a la actual. Pretender reducir las variedades de las semillas que garantizan el alimento, al igual que la gran variedad de lenguas que se hablan, constituye un crimen de lesa humanidad. El capitalismo en sí ES un crimen de lesa humanidad. Y, por supuesto, un crimen en contra del Espíritu Santo.

Distinción necesaria entre el crimen y el pecado.

Todo verdadero crimen será ciertamente pecado, pero no todos los “pecados” pueden o deben ser tratados como si fueran crímenes por las autoridades por muy legítimas que se las pueda considerar. Los pecados de cada cual sólo pueden ser de uno mismo y de su consciencia frente a esa fuente de todo bien que es Dios. A ellas lo que importará será prevenir y castigar cualquier daño inflicto a una persona legítimamente considerada víctima.

Las leyes que resultan de congresos instaurados por el denigrante, costoso y mentiroso sistema de “democracia representativa” o “multi-partidista” abochornan la vida social hasta el punto de hacer inviable toda buena vida: como diría un bendito poeta “maldito”, “la verdadera vida está ausente”.

La Iglesia –vista no como “estado Vaticano” sino como el sagrado cuerpo comulgante de todos los seres que aman—tiene en su mano alcanzar a dar un sublime ejemplo: Renunciar al pecado de la usura y regresar el mundo a la práctica del Don. Declarar el Jubileo es lo que los católicos le exigirán a sus prelados, condenando todo interés positivo como usura. La banca comunitaria y hasta la intra (si no aún inter) planetaria será la creación magnánima de todos los católicos ecuménicos quienes --por vocación universal-- se sienten muy a gusto en cualquier lugar donde los seres reunidos canten al unísono los dulces acordes de un amor tan divino como humano.

Un católico de verdad encuentra la verdad que yace en el fondo de su alma lo mismo en el seno de una ceremonia huichol como en medio de una danza dedicada a Ochún, llámesele la Caridad del Cobre, o bien caminando en procesión al Santísimo Santuario de la antigua Tonantzin, en ese cerro del Tepeyac al que incansablemente acuden los hijos de La Guadalupana.

Por eso, si ser católico significa ser universal, el Vaticano dejará de comportarse como otro estado nacional más y se declarará territorio libre y abierto al diálogo entre las miles de lenguas en las que los hombres dialogan entre sí y con los dioses. De paso no estaría mal aclararles a los hijos del Hombre que creer en Dios no significa tener que renunciar a nuestros dioses de todos los tiempos: la sinfonía divina no excluye que Dios siga siendo uno en medio de su derroche de creatividad, auto-exploración y manifestación. La percepción es creativa y las plantas que la Virgen ofrece en su maternal despliegue de prodigalidad son el secreto en el seno de la creación para llegar cuanto antes a la verdadera libertad. Despojados de ellas, los seres más sensibles se han visto constreñidos a buscar alivio por medio de cosas realmente dañinas, destructivas y que jamás habrían existido de no ser por el interés usurero y los infinitos horrores ahijados en él.

Todo el conocimiento requerido para que el amor reine sobre la tierra reside en la posesión y buen uso de sus plantas más útiles y disponibles. Sin el criminal uso del dinero usurero ese conocimiento y deseo innato del alma humana por el bien florecería en el marco de una orden social no-represivo. Sería el fin no ya de la historia sino del estado como forma coercitiva contra los individuos –las personas-- y sus seres queridos: el final de las fuerzas represivas del dinero, de las armas y de la propaganda --de la Banca, del Ejército y de la Iglesia aliados en un infernal aparato ideológico de los más bajos intereses (como de los más altos también $$$).

El cuerpo de la Virgen será el látigo que hará caer los muros de las falsas diferencias. Las hijas de María se ocuparán de desenmascarar a una curia desafiante de la naturaleza. La corrupción de lo mejor es lo peor. Entonces el Vaticano, digo, debería ser declarado un lugar de encuentros de todos los seres humanos más allá de las fronteras “nacionales” tan antinaturales como generadoras de caos a todos los niveles. Por lo cual sería muy bueno atender lo más pronto posible, en un real y verdadero concierto ecuménico de todas las creencias, al asunto de la separación y desarticulación de las familias causadas en su mayor parte por la insustentable manía de dejarle a gobiernos centralizados las decisiones en relación a quién puede morar bajo el techo de quién --decisión ésta que tendrá que ponerse en manos de las mismas familias en sus lugares de residencia.

El asunto de las razas debe ser desmitificado siendo que, como tal, es un concepto vacío –las “diferencias raciales” son más imaginarias que reales y en ningún caso han de ser tomadas en cuenta. Por ejemplo, en un censo, en lugar de la “raza” de una persona o su color o ascendencia, deben ser registradas la lengua o lenguas en las que cada cual se expresa. Por lo tanto, los distintos territorios estarían obligados a velar porque cada grupo lingüístico dispusiera de los espacios necesarios para la más plena realización de su vida cultural.

Monarquías legítimas e ilegítimas. Así como hay tanto democracias legítimas como ilegítimas, existen tanto monarquías legítimas como ilegítimas. El catolicismo ha ido a dar en una organización monárquica ilegítima: Su vocación debe ser otra. Un cónclave ecuménico futuro podrá crear un modelo que, en el mundo posible de mañana, sirva para mantener la paz del Amor divino sobre la tierra (al menos). Pero para llegar ahí será necesario primero crear una banca no-usurera, ejercicio al que se invita a todos los católicos universales del mundo y a los cardenales también para que se vayan olvidando al fin de ser “apostólicos y romanos” y se conformen con ser, simple y llanamente ¡UNIVERSALES!

*Manuscrito terminado una hora antes de que fuera electo al trono de San Pedro un italo-argentino jesuita y franciscano a la vez, esperemos más que todo por el de Asís en cuya capilla la Virgen Roja que tanto nos inspira tuviera su primera elevación mística, camino de perfección, allá por el año cuando ésta que transcribe naciera en La Habana comenzando la Segunda Guerra Mundial. Casual o causalmente digitalizado bajo la mirada serena y distante de una Simone Weil de doce años frente al cuadro muy camp pintado por José Guadarrama Velázquez (Valle de Bravo, México) de un San Francisco que vuela por los cielos rodeado de siete pájaros azules, desnudo, sin su hábito habitual y envuelto en un manto rojo y oro con una blanca iglesia de corona. {Ver los cuadros frente a frente.} Profecía de un artista vallesano muy prendido y campechano… ¡un genuino primitif-sophistiqué!

Del Francisco de ahora dice la digitalizadora que le gustó su rostro aún si rostros vemos corazones no sabemos… pero esa casi caída al piso acabando su primera homilía pronostica bien para un gran caminador, filósofo peripatético y atleta, capaz de rectificar cualquier mal dado paso para caer de lleno sobre ambos pies.

Que estas reflexiones y las demás que emergen día con día sirvan para allanar el camino hacia el cumplimiento de unas profecías cada vez más al día. Un Papa Negro que habrá de ser el último de los Papas… ¡Amén!

Last Updated on Thursday, 24 September 2015 18:25