LA MAGA: CUADERNOS NOTEBOOKS

AWAKEN TO THE DREAM - DESPIERTA A TUS SUEÑOS

  • Increase font size
  • Default font size
  • Decrease font size

LA CANONIZACIÓN QUE FALTÓ Y LA QUE SOBRÓ

E-mail Print PDF

LA CANONIZACIÓN QUE FALTÓ Y LA QUE SOBRÓ… (de llevarse a cabo, mañana, esa doble canonización proyectada para el 27 de abril del año en curso, 2014, según nuestro calendario gregoriano)…

La “Virgen Roja” una vez más vence su resistencia y se dispone a cuestionar los modales, posturas y simulacros de esa institución eclesial que se dice al mismo tiempo que “católica”, “romana”…

Hermano Francisco,

Mala cosa tener que asumir la responsabilidad de canonizar a un Papa que ha dejado sabor tan amargo en la boca de tantísimos católicos como de no católicos. Acá, desde el otro lado de la valla de las decisiones teologales, esta humilde servidora se pregunta y os pregunta…

Acaso ese criterio de “milagros” (deben ser dos, como mínimo, y no uno solo como en el caso de Juan XXIII, nos dicen…) podrá parecernos confiable? Y, sobre todo, ¿no será que la vida en sí del santo y sus ejemplos sean los que deban conmover y movernos al reconocimiento que la canonización consagra? En cualquier caso, no sería la vida misma de un cristiano, de la condición que fuese, la que debiera hablarle a nuestro juicio, a nuestro espíritu, en favor o en contra de tan elevado respeto.

Las mentiras institucionales jamás nos pondrán en contacto con las verdades que solas ellas pueden ser fundamento sagrado de nuestra fe. Si Papa ha habido en el último medio siglo que mereciera reconocimiento como santo --tal vez-- ése ha sido, de los tres, el único sin recibir mención: aquel mismo cuyo reinado, a pesar de tan rebosante juventud y alegría cual lo animaba, no durara más de treinta, bien contados, días: quienes celosamente guardan el tesoro de los reinos de este mundo – nada que ver con los tesoros del otro mundo, ni el de más allá ni el de aquí—no han soportado la idea de que la genuina santidad que lo animaba fuera a ponerles fin a los negocios de quienes, en el Vaticano, gobiernan como sólo lo harían los meros amigos del demonio que sin duda son.

Juan Pablo Iro, él, ha pagado con la vida misma su misión de santidad en este mundo, y vale infinitamente más que los otros dos juntos –ésos que ahora reciben un premio eterno por lo que jamás lograron, ni juntos ni por separado…

La muerte de otro católico “renegado” que también pagó con su vida el haberse dejado penetrar por el amor divino y por la importancia de su destino como dirigente mundial, nos pone a pensar de nuevo… A unos los dejan vivir año tras año tras año… hasta la senectud más senil, y a otros los eliminan a la mayor brevedad porque han dejado de ser “confiables”, como dejó de serlo un día un John Fitzgerald Kennedy. Confiable un Juan Pablo II, un Fidel Castro –parte y parte del entramado de la economía de guerra que sin duda te vigila, Francisco, a ti también, como vigila y controla a todos los que se les enfrentan en serio y no sólo de mentiritas, en apariencia… como hacen todos en ese teatrito de la guerra fría, a favor de la “democracia representativa” (sí, pero de las corporaciones) y en contra de las susodichas “drogas” sin cuyo tráfico ya se habría desmoronado el entramado financiero global en el cual participa, alegre o tristemente, el Vaticano.

Si quieres realmente llegar a ser Francisco en esta vida de ahora, en este mundo de hoy, Francisco, te vas a tener que seguir topando, a cada rato, con el espectro de una muerte súbita en el momento menos pensado, porque así operan quienes ejecutan el siniestro concierto de los malos al que los buenos sólo podemos oponernos bajo riesgo de ser eliminados y ello, en el momento menos pensado, por ellos escogido, cuando su fantasía metódicamente orquestada les dicta una acción metódica contra cualquier subversión de su gran desorden establecido, por los siglos de los siglos amén.

O así quisieran ellos --los malos-- en esta historia sin fin entre buenos y malos. Cosa que todos somos en mayor o menor grado según el día y la hora. Esta, tu servidora, ahora queriéndome contar entre los “más buenos que malos” hasta el día y la hora cuando deje de ser, definitivamente, una vez más, para que el Amor divino sea al fin lo único que nos quede enteramente por delante y “por los siglos de los siglos amén”… Reflexionar sobre la cruz, ese centro que viene siendo algo así como “la intersección entre el tiempo y la eternidad” (Simone Weil).

Despachado a la buena de Dios, desde un puesto de helados de nuestra franciscana villa, en medio del zafarrancho global y local… al cabo de varios días de sufrir sin el (¿sagrado?) servicio de internet. Queda pendiente, para otro día, el asunto de la posibilidad de un Vaticano convertido en municipio autónomo de la bio-región de la Cuenca del Mediterráneo… ¡¿ Por qué no?!

Sylvia María de Jesús

Valle de Bravo, Mx., 26 de abril de 2014.

 

Last Updated on Sunday, 22 June 2014 15:54